lágrimas de azabache en una soledad fuliginosa. como un estruendo todo me da un nocturno asco. almas carbonizadas, esperanzas como nubes sombrías. hay una espesa oscuridad opacándolo todo a cada lúgubre caricia. palabras alquitranadas como agujeros absorben hasta los pequeños puntos de la noche. siempre seré, aunque no quiera, la enlutada víctima de las más brunas tinieblas. y en mi umbrío interior todo se sume, inexorablemente, en el fusco vacío del silencio, del ahora, de la ignorancia, de las turbias aguas. como el ciclo lunar todo es negro. negro sobre negro.